Cerebro y fobias - Phobias and the brain

Cerebro y fobias

La fobia se define como un miedo intenso que aparece de forma inmediata ante un objeto o situación concreta. Las fobias más habituales suelen ser a ciertos animales o insectos, a volar, a las alturas, a las inyecciones o a la sangre. Sin embargo, las situaciones y objetos fóbicos pueden ser infinitamente variados.

El miedo, que debería tener el fin de protegernos, en las fobias se convierte en algo desadaptativo que puede llegar a ser un impedimento para nuestras actividades diarias. Las fobias se aprenden igual que cualquier otro miedo, acompañándose de cambios plásticos en el cerebro que se producen de forma muy rápida y son muy resistentes a la extinción, pues el organismo interpreta que su supervivencia estaría en juego si el miedo cesara.

La principal estructura cerebral implicada en las fobias es la amígdala, asociada comúnmente a las emociones (sobre todo el miedo). En ella, se establecen las conexiones entre el estímulo temido y el contexto que lo acompaña. Además, desencadena respuestas de activación del organismo para que reaccione rápidamente al peligro.

Señales que indican que sufres una fobia

Basándonos en los criterios diagnósticos del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales V (DSM-V), se describen a continuación las características de las fobias:

  • El objeto o situación que desencadena el miedo suele evitarse activamente. La persona se resiste a permanecer en la situación temida, algo que puede provocar deterioro en la calidad de vida, sobre todo si el estímulo fóbico puede estar presente en el día a día.
  • El miedo o la ansiedad es persistente, durando más de seis meses.
  • Si se reflexiona, la ansiedad experimentada es desproporcionada respecto al peligro real que supone esa situación u objeto.
  • El miedo, la ansiedad o la evitación provoca un importante malestar o acaba influyendo en los ámbitos de funcionamiento de la persona (como el social o el laboral).

Aprende a usar NeuronUP

Apúntate a nuestra formación on-line de forma totalmente gratuita

¿Cómo nacen las fobias? Relación cerebro y fobias

El miedo y la ansiedad tienen un origen biológico, es decir, son respuestas evolutivas cuyo fin es detectar o anticipar un peligro. El miedo se acompaña de cambios autonómicos y endocrinos que preparan al organismo para reaccionar al peligro (peleando, huyendo o inmovilizándose) con el objetivo de aumentar la probabilidad de supervivencia.

Sin embargo, este miedo puede ser desadaptativo, como sucede en el caso de las fobias. Ya que, además de no contribuir significativamente a la supervivencia, puede generar dificultades en nuestra vida diaria.

Los organismos tienen miedos innatos, es decir, que pueden surgir desde el nacimiento sin que lo hayan aprendido con la experiencia. Un ejemplo son los estímulos dolorosos o muy intensos, como los sonidos fuertes. No obstante, a medida que los seres vivos van conociendo el mundo, se van percatando de la existencia de situaciones aversivas y peligrosas. Poco a poco van aprendiendo cuáles son y dónde suelen aparecer para evitarlas o enfrentarlas eficientemente. Este miedo aprendido sigue siendo adaptativo, pero puede volverse desadaptativo como ocurre en las fobias y trastornos de ansiedad.

Condicionamiento Pavloviano

El aprendizaje del miedo suele explicarse a través del condicionamiento Pavloviano: cuando un estímulo neutro (por ejemplo, un sonido) se acompaña de un estímulo aversivo (como una descarga eléctrica), el estímulo neutro que al inicio no significaba nada, va adquiriendo el poder de desencadenar por sí mismo miedo en el sujeto. Esto ocurre porque se almacena rápidamente en la memoria la conexión sonido-descarga eléctrica, apareciendo la respuesta de miedo en cuanto se escucha el sonido.

Teoría de la preparación biológica

El condicionamiento del miedo es un proceso muy rápido y poderoso. Una sola presentación de dos estímulos de este tipo ya puede establecer el aprendizaje del miedo en la memoria.

Según la Teoría de la Preparación Biológica de Martin Seligman, las fobias aparecen por un grupo de asociaciones biológicas que el organismo está dispuesto evolutivamente a aprender de forma rápida y persistente. Así, el condicionamiento a estímulos de miedo relevantes como serpientes, arañas, expresiones faciales de miedo o enfado o rostros de otros grupos sociales, es más resistente a la extinción y puede fijarse sin que el individuo sea consciente de ello.

Una vez aprendido, el miedo condicionado puede permanecer durante toda la vida. Sin embargo, las respuestas de miedo pueden debilitarse o eliminarse con experiencias que demuestren que ese estímulo ya no predice el peligro.

Bases cerebrales

Todo este proceso de adquisición de las fobias tiene unas bases cerebrales. Nuestro cerebro es plástico, es decir, cambia según nuestros hábitos y aprendizajes. Cuando se produce el condicionamiento del miedo, éste se acompaña de cambios moleculares y estructurales en ciertas neuronas.

Por otro lado, también existen regiones cerebrales concretas que se relacionan estrechamente con el miedo y las fobias. La más destacada es la amígdala, cuyo papel se describe a continuación.

Amígdala y fobias

Es un área cerebral típicamente asociada al miedo, tanto al adaptativo como al desadaptativo. Se trata de una estructura pequeña en forma de almendra situada en el interior de nuestro cerebro que forma parte del sistema límbico (sistema emocional).

La amígdala es una estructura compleja que contiene varios grupos de neuronas, cada uno de ellos con funciones específicas y conectados entre sí:

  • La amígdala lateral es la que recibe toda la información sensorial (visual, auditiva, táctil…) y la vincula con el estímulo temido. Además, se ha demostrado que esta información puede viajar por “dos caminos” o dos entradas sensoriales diferentes. La primera es la vía talámica, más corta, que transmite información rápidamente, pero de forma imprecisa. La segunda es la vía cortical, donde se produce una representación más compleja, elaborada y consciente del estímulo externo.

En esta área es donde se producen los principales cambios sinápticos en el aprendizaje de la fobia. Las conexiones neuronales se fortalecen a medida que se establece el condicionamiento del miedo.

  • El núcleo central de la amígdala se encarga de enviar la información procesada a áreas del tallo cerebral, que controlan la expresión de las respuestas de miedo como la inmovilización. De esta forma, se activan los sistemas adrenérgicos, serotoninérgicos, dopaminérgicos y colinérgicos que ocasionan cambios endocrinos y autonómicos típicos del miedo.
  • El núcleo basal es el que recibe información del hipocampo, la corteza entorrinal y las áreas de asociación polimodal. ¿Te has dado cuenta de que puedes sentir miedo en un lugar donde apareció el estímulo fóbico en el pasado, aunque en ese momento no esté presente? Esto ocurre porque esta zona de la amígdala almacena información sobre el contexto ambiental donde la amenaza se produjo.
  • Las células intercaladas es un grupo de neuronas GABAérgicas, es decir, inhibitorias. Pueden inhibir las respuestas de miedo “bloqueando” la información desde la amígdala lateral y basal hasta el núcleo central; por ejemplo, ante una falsa alarma.

 

SOLICITA TU DEMO DE NEURONUP

 

Estudios interesantes sobre cerebro y fobias

Mediante estudios con animales se ha demostrado que, si se estimula el núcleo central de la amígdala, se pueden desencadenar diferentes componentes de la respuesta de miedo. En cambio, si se lesiona esa área, disminuye el miedo ante estímulos condicionados. Además, el sujeto no puede establecer nuevos miedos.

Por otro lado, si la lesión ocurre en el hipocampo, que es la zona que envía información a la amígdala sobre el lugar donde apareció el estímulo temido, sólo desaparecería el miedo al contexto, pero no al estímulo.

En cuanto a la actividad cerebral en las fobias, en un estudio de Schienle& cols. (2005), se encontraron diferencias entre las personas con fobia a las arañas y las que no tenían esta fobia mientras observaban imágenes de estos insectos y otras neutrales. Los fóbicos mostraban mayor activación en la amígdala, la corteza de asociación visual, el hipocampo derecho y la corteza prefrontal dorsolateral derecha. Esta última área parece asociarse al procesamiento de emociones negativas. También se observó activación en el área motora suplementaria (que se vincula a la preparación y motivación para el movimiento). Además, cuanto más desagradable se consideraba una imagen, mayor actividad en la amígdala se encontró.

Un metaanálisis publicado en 2012 destacó la hiperactividad en la ínsula (además de en la amígdala) de sujetos fóbicos. Ambas estructuras se relacionan con respuestas emocionales negativas.

Eliminación de la fobia

¿Cómo hacer desaparecer una fobia? Una fobia puede extinguirse a través de exposiciones repetidas al estímulo temido en un contexto neutro o seguro. Poco a poco, se va aprendiendo que el objeto o evento fóbico ya no significa peligro. Esta es la base de la que parten las efectivas terapias de exposición.

Todo ello posee un sustento cerebral, ya que se ha demostrado que la extinción del miedo se relaciona con una interacción entre la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal medial.

Referencias

  • Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5.
  • Dbiec, J., &LeDoux, J. (2009). Theamygdala and the neural pathwaysoffear. In Post-Traumatic Stress Disorder (pp. 23-38). Humana Press.
  • Etkin, A., &Wager, T. D. (2007). Functional Neuroimaging of Anxiety: A Meta-Analysis of Emotional Processing in PTSD, Social AnxietyDisorder, and SpecificPhobia. The American Journal of Psychiatry, 164(10), 1476–1488. http://doi.org/10.1176/appi.ajp.2007.07030504
  • LaBar, K. S., & Cabeza, R. (2006). Cognitive neuroscience of emotional memory. Nature Reviews Neuroscience, 7(1), 54.
  • Sánchez Navarro, J. P., & Román, F. (2004). Amígdala, corteza prefrontal y especialización hemisférica en la experiencia y expresión emocional. Anales de psicología, 20(2).
  • Schienle, A., Schäfer, A., Walter, B., Stark, R., &Vaitl, D. (2005). Brainactivation of spider phobics towards disorder-relevant, generally disgust-and fear-inducing pictures. Neuroscience Letters, 388(1), 1-6.

Si te ha gustado esta entrada sobre la relación cerebro y fobias, puede que también te interesen estas entradas:

Cinta Martos

Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva) y Máster en Cerebro y Conducta con especialidad en Neuropsicología Clínica (Universidad de Sevilla).

Related Post

Deja un comentario

Nombre *
Correo electrónico *
Web