El fenómeno de la confabulación (Vol. I): clasificaciones, neuropatología y mecanismos cognitivos

El fenómeno de la confabulación (Vol. I): clasificaciones, neuropatología y mecanismos cognitivos


Un fenómeno cognitivo que aparece en diversos trastornos neurológicos adquiridos pero también en algunos trastornos psiquiátricos, son las confabulaciones.

Aunque actualmente el término confabulación se utiliza a veces para hacer referencia a falsas percepciones corporales o del mundo exterior (confabulaciones no-mnésicas), tradicionalmente se ha referido a falsos productos de la memoria (confabulaciones mnésicas)[1].

Se trata de un fenómeno complejo, para el que no existe aún una definición consensuada ni criterios sólidos de clasificación de los distintos tipos que se han descrito y cuyos modelos explicativos se encuentran todavía en debate [1, 2].

Este artículo constituye el primer volumen de una serie de dos publicaciones sobre el fenómeno de la confabulación, en la que se revisarán brevemente la fenomenología, la neuropatología y los mecanismos cognitivos y modelos teóricos que se han propuesto para explicarlo.Este último puntose tratará en el segundo volumen de dicha serie.

¿Qué entendemos por confabulación?: concepto y clasificaciones

Desde que el término apareciera por primera vez en los trabajos de Kahlbaum [3] y Wernicke [4] hacia la segunda mitad del siglo XIX, han sido múltiples las definiciones e interpretaciones que se han dado del término confabulación, que ha ido evolucionando con el debate sobre su etiología y otros fenómenos cognitivos estrechamente relacionados [2].

En general en la literatura se han considerado tres conceptos de confabulación, dependiendo de los aspectos que se consideren de forma primaria:

  1. El mnemónico, relacionado con la memoria.
  2. El lingüístico, en el que lo central es el carácter de enunciado verbal incorrecto o narrativa falsa
  3.  El epistemológico, en el que lo esencial es que el paciente no cuestiona la aseveración infundada sobre algo, y esta no es de naturaleza lingüística necesariamente [1].

Una definición operativa de las confabulaciones que se ha propuesto recientemente [5] las describe como falsos recuerdos resultado de un problema de recuperación, de los que el paciente no es consciente y cuya creencia en la veracidad del recuerdo es genuina. Desde esta concepción las confabulaciones se caracterizan por cuatro aspectos:

  • Constituyen falsos recuerdos en el contexto de la recuperación, que con frecuencia contienen también detalles falsos dentro de su propio contexto (pueden consistir en recuerdos reales situados mal en el tiempo, o no basarse en ninguna realidad).
  • No se producen de manera intencional ya que el paciente no es consciente de que está confabulando y a menudo tampoco es consciente de que padezca un déficit de memoria, con lo que se interpreta que probablemente no constituyan el resultado de mecanismos compensatorios.
  • Los pacientes pueden actuar de forma consecuente con sus confabulaciones, reflejando una creencia genuina en el falso recuerdo.
  • Las confabulaciones se manifiestan de forma más evidente cuando se les pide una recolección autobiográfica y, bajo determinadas condiciones de evaluación, pueden aparecer también en tareas de memoria semántica [1]

En cuanto a su clasificación en distintos tipos también han sido diversas las propuestas. Una clasificación ampliamente aceptada en la actualidad es la que propone Kopelman [6], que distingue las confabulaciones en función del modo en que surgen, dividiéndolas así en confabulaciones espontáneas y confabulaciones provocadas.

  • Las confabulaciones espontáneas se caracterizan por ser poco frecuentes y estar relacionadas con un síndrome amnésico, superpuesto a una disfunción frontal.
  • Las confabulaciones provocadas se observan con frecuencia en pacientes amnésicos en el contexto de la evaluación, cuando se les administra tests de memoria.

Otra clasificación popular en la literatura las distingue entre confabulaciones momentáneas y fantásticas [1].

  • Las confabulaciones momentáneas se describen como breves, de carácter pasajero, provocadas “invariablemente” por preguntas que ponen a prueba la memoria, y consistentes en recuerdos reales desplazados en su contexto temporal.
  • Las confabulaciones fantásticas aparecen de forma espontánea, son firmes, de temática variada y generalmente grandiosas y muy evidentes en la conversación cotidiana de los pacientes.

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Neuropatología de las confabulaciones

Existen una gran diversidad de trastornos en los que se manifiestan confabulaciones; trastornos tanto de carácter adquirido (por ejemplo, ACVA, DCA traumático, hipoxia con parada cardiopulmonar, etc.) como degenerativo (demencia) o incluso en condiciones psiquiátricas como la esquizofrenia y otras psicosis. No obstante, los dos trastornos prototípicos donde se observan son el síndrome de Korsakoff y la hemorragia por ruptura de la arteria comunicante anterior (ACoA) [1].

En el caso de la neuropatología del síndrome de Korsakoff se ha apuntado que existen dos sistemas disfuncionales: uno compuesto por la lesión de los cuerpos mamilares y de los núcleos anteriores del tálamo, que recibe aferencias del hipocampo a través del fórnix y que se relacionaría con la amnesia severa característica del trastorno; y otro sistema disfuncional compuesto por la alteración de los núcleos dorsomediales del tálamo, que mantiene conexiones recíprocas con zonas mediales y orbitofrontales de la corteza prefrontal, y recibe aferencias corticales y subcorticales (amígdala y prosencéfalo basal) y estaría relacionado con la producción de confabulaciones [1].

En el caso de la patología por hemorragia de la ACoA, estudios con pacientes de cuadro amnésico y presencia de confabulaciones han señalado lesiones en el prosencéfalo basal, corteza prefrontal orbitofrontal y medial [1].

Una revisión reciente [1] concluye que para que aparezcan las confabulaciones es necesaria la lesión simultánea de áreas ventro-mediales y orbitofrontales de la corteza prefrontal, mientras que otra revisión que aborda más específicamente las confabulaciones espontáneas [2] señala que la evidencia actual identifica cuatro áreas implicadas en este tipo de confabulaciones: la corteza frontal orbito-medial y sus conexiones con la amígdala, el giro cingulado, el núcleo dorsomedial del tálamo y el hipotálamo medial.

Mecanismos cognitivos de las confabulaciones

En síntesis se han propuesto tres mecanismos cognitivos para explicar el fenómeno de la confabulación, que básicamente difieren entre sí en el grado en que está implicado deterioro de memoria:

  1. Una disfunción de la memoria de forma primaria o central, como se ha considerado clásicamente.
  2. Una disfunción primaria de las funciones ejecutivas, consideradas como condición necesaria y suficiente para la aparición de confabulaciones.
  • Hipótesis dual: una combinación de deterioro de memoria y disfunción ejecutiva.

Actualmente parece que la explicación hacia la que se inclina la evidencia es la hipótesis dual [1], de forma que las confabulaciones serían, no el resultado de un mecanismo compensatorio debido a un problema principal de déficit de memoria o amnesia, sino consecuencia de cierto grado de alteración en los sistemas de memoria y cierto grado de disfunción en procesos ejecutivos.

No obstante, aún queda por dilucidar cuál es la contribución específica de los déficits de memoria y cuál de las funciones ejecutivas en la producción de las confabulaciones y en qué tipo de confabulaciones.

Una cuestión a destacar aquí es que los diversos estudios al respecto han utilizado pruebas de memoria y funciones ejecutivas diferentes, que evalúan procesos ejecutivos distintos y subsistemas de memoria distintos, lo cual hace prácticamente inviable comparar los resultados de los diversos estudios para establecer conclusiones.

En el próximo volumen de esta serie sobre el fenómeno de la confabulación,  que se publicará el próximo martes 5 de febrero,  se abordarán los modelos teóricos que se han propuesto para explicarlo.

¡Hasta el próximo!

Lidia GP

Referencias bibliográficas

  1. Lorente-Rovira E, Berrios G, McKenna P, Moro-Ipola M y Villagrán-Moreno JM (2011). Confabulaciones I: concepto, clasificación y neuropatología. Actas EspPsiquiatr, 39(4):251-9.
  2. Glowinski R,Payman V &Frencham, K. (2008). Confabulation: a spontaneous and fantasticreview.Australian and New ZealandJournal of Psychiatry, 42:932-940.
  3. Kahlbaum K (1863). Die Gruppierung der psychischenKrankheitenund die Eintheilung der Seelenstörungen. Danzig: AW Kafemann (Part III, trans. Berrios GE, HistPsychiatry1996; 7:167181.)
  4. Wernicke K(1906).Grundriss der Psychiatrie, 2nd edn. Liepzig: Thieme.
  5. Gilboa A, Alain C, Stuss DT, Melo B, Miller S, Moscovitch M. (2006). Mechanisms of spontaneousconfabulations: a strategicretrievalaccount. Brain, 129:1399-414.
  6. Kopelman MD (1987). Twotypes of confabulation. JNeurolNeurosurgPsychiatry, 50:1482-7.

Lidia García Pérez

Neuropsicóloga clínica e investigadora predoctoral en Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional (Centro de Tecnología Biomédica, UCM-UPM).
Lidia García Pérez

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