Diez aspectos clave si planteas una tecnología sociosanitaria

Cuando planteas un producto, es importante tener una visión multidisciplinar. Te permite contemplar cuestiones relevantes que hacen de ese producto algo más compacto. Lo que muy probablemente no sólo permitirá que sea más atractivo para tu cliente, sino también más útil.

Utilidad es beneficio y satisfacción de necesidades reales de tu cliente potencial.

Utilidad= Beneficio + satisfacción de necesidades

El área de los productos para la salud no sólo no es diferente, sino que además presenta una serie de particularidades. Ayer en el Workshop sobre Tecnología y Salud en la Vida Cotidiana organizado por la Universidad de Mondragón tuvimos la oportunidad de asistir a cuatro charlas interesantísimas que abordaban la cuestión de los productos. Productos que hacemos los agentes sociosanitarios, siempre sin olvidar dos aspectos fundamentales: la técnica/tecnología y el mercado.

¿Cómo hacer de un producto sanitario un producto competente?

Diez reflexiones fundamentales para transforma tu idea en algo práctico:

  1. CUENTA CON TU USUARIO para identificar las necesidades REALES, introdúcelo en el proceso de diseño y creación. La identificación de los perfiles de usuario es fundamental. ¿Qué acceso a la tecnología tiene tu usuario? ¿Pertenece a una franja de edad reticente a usar tecnologías? ¿Cuáles son sus necesidades cotidianas? Cuando presentas un proyecto europeo, debes tener claro que Europa te va a exigir la inclusión del end user en el proceso de diseño. Desde el primer momento. Y está bien, porque enriquece tu herramienta y te permite no dar pasos en falso.
  2. Ten un equipo MULTIDISCIPLINAR. Si en la clínica sociosanitaria ya hacemos énfasis en ello, elaborar un producto de mercado no es diferente. El desarrollo de tu producto necesita un análisis exhaustivo que tiene muchas capas (tecnológicas, sociológicas, antropológicas, neuropsicológicas, pedagógicas…). Pélalas con profesionales específicos adecuados.
  3. Accesibilidad + Tecnología + Apoyo = AUTONOMÍA. La autonomía es el objetivo principal en los casos en que “hacemos” una tecnología para la discapacidad.
  4. El usuario es también su CONTEXTO, su ECOSISTEMA. Es importante hacer un análisis del contexto del usuario. Por ejemplo: ¿Qué modelo de relaciones existe en el hogar? ¿La tecnología que propones cuenta con los usuarios sólo, o el contexto debe tener un papel activo? Ese contexto tiene una relación con el conjunto de la sociedad que es bidireccional: las personas viven en casas que tienen un hábito de consumo. Esos hábitos de consumo modifican la sociedad y las tendencias de compra. Y esas tendencias modifican a su vez los hogares. El entorno económico es muy importante.
  5. ¿Cuál es el coste de NO hacer esa tecnología aplicada en la que estás pensando? Sí. Somos sanitarios. Pero estamos proponiendo productos reales para el mercado. Identifica los problemas que existen en ese mercado para “enganchar” a los compradores potenciales de tu producto. Identifica el impacto social que tiene no desarrollar lo que propones. Da datos sobre ello. Tu tecnología es una SOLUCIÓN a esos problemas.
  6. Analiza (haz estudios) sobre el binomio COSTE-EFECTIVIDAD de la tecnología que propones. Si planteas una tecnología que soluciona problemas pero cuyo desarrollo y manufactura tienen un coste elevadísimo, nadie la comprará. Si tienes una tecnología relativamente barata pero que no soluciona prácticamente nada, tampoco. Balancear ese binomio con estudios sobre los beneficios demostrados y el coste es fundamental.
  7. Trasladar la tecnología DEL ENTORNO HOSPITALARIO AL ENTORNO NATURAL de las personas. Esto es algo que ya hemos comentado y oído en muchos lugares: la tecnología, en la medida de lo posible, no debe ser transgresora con el entorno de los usuarios. Si lo es, probablemente la rechazarán. Además al trasladar del entorno hospitalario al entorno natural, descongestionamos servicios de salud, y esos recursos se usarán en otras necesidades.
  8. Cuidado con los datos. ¿Cuál va a ser su uso? ¿Análisis? ¿Clínica? ¿Investigación? ¿Van a estar integrados en sistemas más grandes? Sea como sea, ante todo: Protección, protección, protección.
  9. La I+D+i es un proceso de la Idea (I) al desarrollo e implementación de esa idea (D) y, finalmente al mercado (i). Y el mercado (i) es lo fundamental. Sin un estudio exhaustivo previo de esa “i” no debe haber I+D. Por mercado podemos entender contextos muy heterogéneos. Y esa heterogeneidad es lo que nos permite (a veces obliga a) “bajar los pies a la tierra”. La evolución de las decisiones de compra en el mercado específico al que te diriges es vital. Pienso que las personas que nos dedicamos al campo de la Salud en ocasiones no tenemos esa perspectiva: la de llamar al usuario/cliente el “CONSUMIDOR DE TECNOLOGÍA”, como bien me apuntaba ayer un ponente.
  10. Cuidado con la obnubilación tecnológica. Esto ya lo hemos repetido hasta la saciedad, pero lo volvemos a decir: La tecnología NO LO HACE TODO.

Algunas preguntas más que puedes hacerte si tienes una idea sanitaria::

  • ¿Qué sostenibilidad tiene la tecnología que propongo? ¿Qué materiales usa?
  • ¿Cómo puedo acelerar los procesos de pre-emprendizaje?
  • ¿Hago estudios parciales de la valoración de los usuarios de mi tecnología? (La respuesta es SÍ)
  • ¿Es mi idea crítica para la evolución de los cambios demográficos?
  • ¿Cuál es la utilidad de mi idea?
  • ¿Cómo hago que la interfaz de mi tecnología sea atractiva para los usuarios?
  • ¿Estoy innovando en procesos? (Si la idea no es nueva pero sí lo es la forma de llevarla a cabo)
  • ¿O innovo en el tipo de servicio que ofrezco? (Si nadie “ha pisado antes ahí” en ese área)

Desde NeuronUP, esperamos que estas preguntas os hagan reflexionar antes de actuar. Y es que hay que hilar fino en el entorno de la innovación y la Salud.

Queríamos dar las gracias a la Universidad de Mondragón por permitirnos asistir al Workshop. Y en especial a Txabi Gorritxategi (H-Enea), Adriana Martínez (APTES), Jon Ander Arzallus (GUREAK) y Asier Aztiria (EPS-Universidad de Mondragón) por sus fantásticas ponencias.

Ponemos a vuestra disposición este espacio para plasmar comentarios y preguntas.

¡Un saludo!

Javier Tomás Romero

Javier Tomás Romero

Licenciado en Psicología (Universidad Pontificia de Salamanca),Máster en Psicología Forense(Asociación Española de Psicología Conductual), Máster en Neurociencia (Universidad de Granada) y Máster en Neuropsicología (Universidad de Salamanca).
Javier Tomás Romero

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