memoria corporizada - embodied cognition

Memoria corporizada: Influencia de la postura corporal en la memoria autobiográfica

Dentro de la ciencia cognitiva se suele hablar de la idea de cognición corporizada; un concepto que hace referencia a la consideración de que los estados del cuerpo pueden modificar los estados de la mente [1]. Como vimos en un post anterior, se ha observado que la postura corporal puede influir al menos transitoriamente, tanto en nuestra sensación subjetiva de control o poder, como en nuestro patrón fisiológico a nivel hormonal y también en nuestra conducta [2].

Este es un hallazgo que apoya la hipótesis de cognición corporizada al mostrar efectos del cambio postural a corto plazo, pero ¿Y a largo plazo? ¿Podría influir la postura corporal en un sistema cognitivo como la memoria autobiográfica?

¿Puede influir la postura corporal en la memoria autobiográfica?

La investigadora Katinka Dijkstra y su grupo de investigación de la Universidad Estatal de Florida, quisieron comprobar si la memoria autobiográfica podía estar en cierta medida corporizada o influida por la postura corporal[3].

Para ello llevaron a cabo un estudio [3] en el que se pidió a los participantes que, mientras mantenían una postura determinada, recordaran una experiencia específica del pasado.

En concreto, a la hora de pensar en qué experiencias del pasado se les iba a pedir a los participantes que recordaran, los investigadores eligieron seis situaciones cotidianas estructuradas que suelen asociarse a posturas corporales típicas y que fuera probable que hubieran experimentado todos los participantes. Así, se les pidió que recordaran una vez que…

  • … fueron al dentista,
  • …jugaron a un deporte concreto,
  • …abrieron la puerta a una visita,
  • …fueron a un concierto y aplaudieron,
  • …saludaron a alguien con la mano,
  • …se pusieron la mano en el corazón.

De esta forma, primero se posicionaba al participante en una postura corporal determinada y mientras mantenían dicha postura, se les pedía un recuerdo que podía ser congruente o incongruente con la postura en la que se encontraban (por ejemplo, en la condición congruente, pedirles que se recostaran en un sillón reclinable y que recordaran una vez que fueron a dentista; y en la condición incongruente, pedirles que se posicionaran de pie con las manos en la cadera y recordaran una vez que fueron al dentista”.

Para que los participantes no intuyeran el objetivo de la investigación y también para hacer más difícil el recuerdo posterior, incluyeron dos recuerdos de relleno: les pidieron que recordaran un evento sucedido ayer y un evento imaginario (inventado).

A cada uno de los participantes se les pedía tres de los recuerdos experimentales en condición congruente y tres en incongruente (los recuerdos de relleno siempre eran recordados en la misma posición sin significado).

Se aleatorizó el orden tanto de los recuerdos como de la condición congruente vs. incongruente para evitar posibles efectos del orden y se registraron las sesiones en audio y en vídeo para medir el tiempo que tardaban en iniciar la respuesta verbal de recuerdo.

Además, dos semanas después se les preguntó de forma inesperada de qué recuerdos había hablado en el experimento, lo que suponía una tarea recuerdo libre demorado.

Los investigadores observaron por un lado, que los recuerdos en situación congruente habían sido más rápidos que en la situación incongruente, pues los tiempos de respuesta fueron significativamente más cortos cuando la postura coincidía con la del recuerdo que cuando no coincidía. Por otro lado, comprobaron también que la proporción de recuerdos recuperados a las dos semanas fue significativamente mayor en el caso de los recuerdos congruentes, habiéndose recuperado muchos menos recuerdos incongruentes en proporción.

Con estos resultados los investigadores concluyeron que la congruencia de la postura corporal del experimento con la de la experiencia original, había facilitado tanto el acceso como la retención a largo plazo de los recuerdos autobiográficos, y que esto suponía una evidencia de cognición corporizada a largo plazo.

Implicaciones para la práctica clínica

Como decíamos en un post anterior, en la medida en la que la postura corporal parece ser un factor que puede modular el rendimiento cognitivo [3,4], es también un aspecto relevante a tener en cuenta cuando queremos hacer una evaluación precisa el estado cognitivo real de los pacientes y también cuando queremos potenciar al máximo los procesos de rehabilitación cognitiva.

Hallazgos como estos pueden sernos muy útiles para mejorar la situación de evaluación y de estimulación de los pacientes en la clínica de neuropsicología.

Por: Lidia García Pérez

BIBLIOGRAFÍA

  1. Wilson & Golonka (2013). Embodied cognition is not what you think it is. Frontiers in Psychology, 4, 58. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2013.00058
  2. Carney, D.R., Cuddy, A.J.C. and Yap, A.J. (2010). Power posing: brief nonverbal displays affect neuroendocrine levels and risk tolerance. Psychological Science, 21(10) 1363-1368.
  3. Dijkstra, K., Kaschak, M.P. & Zwaan, R.A. (2007). Body posture facilitates retrieval of autobiographical memories. Cognition, 102, 139-149.
  4. Smith, P.K., Jostmann, N.B., Galinsky, A.D., & van Dijk, W.W. (2008). Lacking power impairs executive functions. Psychological Science, 19, 441–447.

Lidia García Pérez

Lidia García Pérez

Licenciada en Psicología (Universidad Complutense de Madrid),Máster en Evaluación y Rehabilitación Neuropsicológicas (Universidad Camilo José Cela) y Máster en Neurociencia (Universidad Autónoma de Madrid).
Lidia García Pérez

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