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Rehabilitación cognitiva tras sufrir un ictus

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se origina cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se rompe o es taponado por un coágulo u otra partícula. La sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria y, como consecuencia, las células nerviosas no reciben oxígeno, dejando de funcionar. El ictus es el equivalente a un infarto de corazón, pero en el cerebro.

Al ictus también se le conoce como accidente cerebrovascular (ACV), embolia o trombosis.

Tipos de ictus

Existen dos tipos de ictus:

  1. Ictus hemorrágico o hemorragia cerebral: se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe, lo que provoca que la sangre se filtre en zonas cerebrales inadecuadas.
  2. Ictus isquémico: ocurre cuando desciende el aporte de sangre al cerebro.

¿Cuáles son las causas del ictus?

¿Se puede prevenir el ictus? La respuesta es clara y contundente, sí.

Hay factores de riesgo como la edad, el sexo, la raza, los antecedentes familiares o haber sufrido un accidente cerebrovascular anteriormente que no se pueden modificar:

  • Edad: pasados los 55 años, cada década vivida dobla el riesgo de padecer un ACV.
  • Sexo: se produce en la misma cantidad en hombres que en mujeres. Pero más de la mitad de las muertes se producen en mujeres.
  • Raza: los negros tienen más riesgo de muerte y de padecer discapacidades más grandes que los blancos debido a que la presión sanguínea elevada tiene más incidencia en esta raza.
  • Antecedentes familiares: hay mayor riesgo de padecerlo si algún familiar lo ha padecido.
  • Haber sufrido un accidente cerebrovascular: si una persona sufre un infarto cerebral, las posibilidades de padecer otro aumentan.

Sin embargo hay otros factores de riesgo que sí se pueden corregir:

  • tabaquismo,
  • consumo excesivo de alcohol,
  • consumo de drogas,
  • hipertensión arterial,
  • niveles de colesterol elevados en sangre,
  • diabetes,
  • obesidad,
  • vida sedentaria,
  • dietas ricas en sal y grasas,
  • enfermedades del corazón como la fibrilación auricular.

El objetivo es corregir estos factores de riesgo para evitar el infarto cerebral.

 ¿Cómo prevenir un ictus?

Como factores de prevención, la Sociedad Española de Neurología (SEN) recomienda una serie de hábitos saludables como:

  • llevar una dieta rica y saludable,
  • realizar ejercicio de forma habitual y moderada,
  • no fumar,
  • moderar el consumo de alcohol,
  • llevar un control de la presión arterial de forma regular.

 Síntomas del ictus: la importancia de la detección precoz del infarto cerebral

Si el ictus no se trata a tiempo puede provocar secuelas irreversibles y causar incluso la muerte. Por ello es vital que se conozcan las señales de alarma que nos indican que una persona puede estar sufriendo un infarto cerebral:

Síntomas de un ACV:

  • pérdida de fuerza en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo,
  • trastornos de la sensibilidad, sensación de “acorchamiento u hormigueo” de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo,
  • pérdida súbita de la visión o visión doble,
  • alteración repentina del habla, dificultad para expresarse, lenguaje que nos cuesta articular y ser entendido por quien lo escucha,
  • dolor de cabeza de inicio súbito, de intensidad no habitual y sin causa aparente,
  • sensación de vértigo, inestabilidad, desequilibrio y confusión repentina.

Tratamiento para el ictus

¿Qué hacer si nos damos cuenta de que una persona o nosotros mismos estamos padeciendo un infarto cerebral? Es de vital importancia acudir lo antes posible a un hospital para recibir atención neurológica urgente puesto que hay algunos tratamientos que solo pueden llevarse a cabo en las primeras horas después de sufrir un infarto cerebral. Cuanto más rápido se actúe, el paciente tendrá menos probabilidades de morir o de tener secuelas.

El tratamiento del ACV varía en función de si se trata de un ictus isquémico o un ictus hemorrágico, pero en cualquier caso debe realizarse lo antes posible. En algunos casos puede ser necesario recurrir a la cirugía para eliminar el coágulo que bloquea las arterias del  cerebro.

Rehabilitación del ictus

Finalmente, dependiendo de cuáles sean las secuelas del ictus, el enfermo deberá seguir un tratamiento de rehabilitación con fisioterapia para recuperar lo antes posible la movilidad de las zonas afectadas por la parálisis, pero hay que tener claro que el proceso para recuperarse de un infarto cerebral va mucho más allá de la rehabilitación física. El paciente también debe iniciar un tratamiento de rehabilitación cognitiva para restaurar las funciones dañadas o rehabilitarlas lo máximo posible.

Partiendo de esta observación, en la siguiente entrada propondremos ejercicios de rehabilitación después de un ictus.

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