Trastorno bipolar, caras sonrientes y tristes

Trastorno bipolar: qué es, tipos, causa, síntomas, diagnóstico y tratamiento


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¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar, también conocido como depresión maníaca, es un trastorno mental caracterizado por intensos cambios de humor. Se trata de una afección que se prolonga en el tiempo alternando episodios maníacos y depresivos ya sea de forma crónica u ocasionalmente.

En el episodio maníaco el individuo se siente extremadamente feliz, eufórico, con mucha energía o incluso irritable. Por otra parte, en el episodio depresivo puede sentirse triste, desesperado, indiferente, deprimido o con niveles de energía muy bajos. Asimismo, podría presentar síntomas maníacos y depresivos simultáneamente, también conocido como episodio mixto.

Además, provoca cambios en el pensamiento, el sueño, el comportamiento, la energía y en la capacidad de realizar actividades de la vida diaria.

Tipos de trastorno bipolar

No existe un consenso claro sobre el número de trastornos bipolares. En este artículo nos centraremos en los tres tipos básicos de trastornos bipolares.

Trastorno bipolar I

Se define por episodios maníacos de mínimo siete días de duración o sintomatología tan grave que requiere de atención hospitalaria. También incluye con frecuencia episodios depresivos con una duración no inferior a las dos semanas. Esta tipología puede implicar episodios mixtos.

Trastorno bipolar II

Incluye episodios depresivos y episodios hipomaníacos, de menor gravedad que los maníacos. De mayor complejidad en el diagnóstico, ya que la hipomanía se suele confundir y es menos relatable. Durante los episodios de depresión pueden aparecer síntomas psicóticos.

Trastorno ciclotímico

También conocido como ciclotimia, se define, como ocurre en el trastorno bipolar II, por síntomas depresivos e hipomaníacos pero con la salvedad de que poseen una menor intensidad o duración que los episodios mencionados. Existen diferencias en su duración en función de la edad, siendo de al menos dos años en adultos y un año en adolescentes y niños.

Trastorno bipolar no especificado

Hace referencia a aquellas afecciones bipolares que no coinciden con ninguna de las categorías diagnosticadas.

Independientemente de la tipología, la presencia de numerosos episodios maníacos o depresivos a lo largo de un año es conocida como «ciclismo rápido».

¿Qué causa el trastorno bipolar?

No existe una única causa que ocasione el trastorno bipolar. Numeroso factores influyen en este trastorno, como la genética, las condiciones neurológicas o el ambiente.

Genética

No se ha determinado una conexión genética específica que se relacione con el trastorno bipolar aunque diversos estudios demuestran que hay una vinculación entre poseer esta afección y la presencia del trastorno o de un cuadro de depresión en algún pariente.

Las investigaciones sugieren que las personas con ciertos genes tienen una mayor probabilidad de padecer la enfermedad que otras, e indican que el trastorno procedería de la combinación de múltiples genes.

Sin embargo, algunos estudios reflejan que si un gemelo posee el trastorno, el otro tan solo tiene un 40% de probabilidades de padecerlo.

Ambiente

Los factores ambientales influyen decisivamente en el desarrollo del trastorno. La aparición y frecuencia de episodios maníacos o depresivos probablemente tengan parte de causalidad en sucesos vitales o incluso en las relaciones interpersonales como ocurre con la depresión común.

En torno a un 50% de los adultos diagnosticados ha experimentado situaciones traumáticas durante la infancia, lo que repercute en un inicio precoz de la enfermedad, más trastornos concurrentes y una mayor tasa de suicidios. Adicionalmente, la falta de sueño en personas con trastorno bipolar induce a episodios maníacos en un 30% de los casos.

Condición neurológica

Rara vez el trastorno bipolar tiene como origen una afección neurológica o se produce en un sujeto que haya sufrido un accidente cerebrovascular, una lesión cerebral traumática o esclerosis múltiple entre otros.

Síntomas del trastorno bipolar

La sintomatología puede variar, involucrando episodios maníacos, depresivos o mixtos, conocidos como episodios anímicos. Estos cambios en el estado de ánimo tienen unas consecuencias que se suelen prolongar durante una o dos semanas, aunque a veces más. Cuando el sujeto está atravesando un episodio, los síntomas permanecen a lo largo de prácticamente todo el día, todos los días, y son evidentes para aquellos que los observan.

La intensidad es inherente a los episodios, con emociones fuertes, cambios bruscos en el comportamiento, o en los niveles de energía. La gravedad de los síntomas varía dependiendo de cada persona, y puede darse el caso de que los síntomas sean de mayor levedad en unos afectados que en otros. Por ejemplo, cuando una persona se encuentra en un episodio hipomaníaco, tiende a sentirse exultante y por tanto es posible que no sea consciente de lo que pasa. No obstante, existe la posibilidad de que los que le rodean perciban esos cambios anímicos. Tras la hipomanía es probable que el sujeto experimente una depresión grave.

Fase maníaca

Esta fase comprende elevadas dosis de energía, optimismo o euforia en grandes cantidades, mayor irritabilidad, menor necesidad de sueño, aumento de las distracciones, falta de autocontrol e imprudencias, verborrea, falsas creencias o alucinaciones, capacidad de razonamiento deficiente, compromiso desproporcionado en ciertas actividades, disminución de las facultades sociales, elevada autoestima, comportamientos irresponsables o aumentos de peso.

Fase depresiva

Los síntomas de un episodio depresivo incluyen tristeza o desesperanza, soledad, pérdida de autoestima, pensamiento suicidas, dormir mucho o muy poco, falta de concentración, problemas de alimentación, falta de energía, sentimientos de culpa, minusvalía e ira, ansiedad, pérdida de interés en actividades ordinarias, pérdidas o aumentos de peso, lentitud desmedida, dolor crónico ya tenga causa o no, falta de claridad para tomar decisiones, falta de motivación o apatía.

Fase mixta

Implica síntomas maníacos y depresivos. Por ejemplo, tristeza o desesperanza combinadas con hiperactividad. Es la que presenta mayor volatilidad ya que los cambios se producen de forma rápida. En este episodio suelen tener lugar los intentos suicidas o el abuso de sustancias perniciosas para la salud.

Hipomanía

Este episodio contiene síntomas del episodio maníaco pero de menor intensidad o número. Además, su duración suele ser inferior y se caracteriza por un pensamiento más ingenioso, más energía, más ideas y desorden.

Por otra parte, existen una serie de rasgos que acompañan al trastorno bipolar pero que no forman parte de su diagnóstico como son el deterioro cognitivo y el suicidio.

¿Cómo se diagnostica el trastorno bipolar?

El diagnóstico del trastorno bipolar es llevado a cabo por un profesional de la salud mental ​a través de:

  • Exámenes físicos
  • El historial clínico
  • Pruebas médicas
  • Una evaluación de la salud mental

El profesional se basa en los síntomas, el historial de vida y familiar y en las experiencias del sujeto.

En algunos casos, puede ocurrir que el trastorno bipolar no sea diagnosticado hasta años más tarde de su aparición debido a su sintomatología parecida a otros trastornos como la esquizofrenia, la falta de consciencia de la existencia de un problema tanto por parte del individuo como de los que le rodean, u otros problema de salud que pudieran generar confusión.

Tratamiento del trastorno bipolar

Aunque el trastorno bipolar es crónico, el tratamiento resulta fundamental para controlar los síntomas y alcanzar una vida mejor independientemente de la gravedad de este. Los principales tratamientos incluyen:

  • Medicamentos, como los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, o los antipsicóticos atípicos.
  • La psicoterapia o terapia de conversación, cuyo objetivo es identificar y modificar emociones, comportamientos o formas de pensar nocivas y brindar apoyo y estrategias para enfrentarse a la enfermedad.
  • La combinación de ambos.

Por otra parte, hay otros tratamientos como la terapia electroconvulsiva (procedimiento de estimulación cerebral), ejercitarse de forma habitual o mantener un gráfico vital, que pueden ayudar a reducir y aliviar los síntomas.

Como hemos visto anteriormente, no en todos los sujetos que presentan trastorno bipolar existen déficits cognitivos, pero en los que sí, el deterioro tiene lugar desde el primer momento y se agrava a medida que se suceden los episodios. Las principales áreas afectadas son la concentración, la atención, el aprendizaje verbal,  las funciones ejecutivas, las actividades de la vida diaria y la memoria.

En estos casos concretos es necesario llevar a cabo una terapia cognitiva que ponga el foco en la estimulación cognitiva como medio para mejorar las áreas afectadas y enlentecer así el deterioro cognitivo.

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